viernes, 10 de abril de 2009

¿El auto del nuevo milenio?

Si bien los lobbies de las grandes companías petroleras no se entusiasman demasiado con la evolución de los vehículos eléctricos, la empresa estadounidense Segway se unió con General Motors para presentar su nuevo automóvil de dos ruedas.

El invento, que ya deambuló por las calles de Manhattan el pasado 7 de abril, se llama Puma, acrónimo de Personal Urban Mobility and Accessibility, y se espera que sea lanzado al mercado en tres años.






Ya que las consecuencias de la polución de combustibles se han vuelto un tema de agenda social, el ejecutivo Fritz Henderson decidió aprovechar la inversión pública para salvar a GM de la crisis económica y recibió, hasta ahora, fondos por más de 14 millones de dólares.
Con una velocidad de 55 km/h y una autonomía de 56 kilómetros de baterías eléctricas de ión-litio, la novedad mejora la iniciativa de Dean Kamen, quien desarrolló en 2001 una patineta en la que el usuario viaja de pie y funciona sólo con los movimientos del cuerpo, el Segway PT.

Diseñado para circular con facilidad y evitar el tráfico de las ciudades, el medio de transporte eléctrico combinará sus baterías con un sistema digital de gestión inteligente de la energía y con un balancín de dos ruedas, que bajará el nivel de emisiones.





El Puma permitirá que el conductor viaje sentado con un chasis que lo cubre y contará con un sistema GPS para evitar obstáculos, a diferencia del anterior que no superaba los 20 km/h y no tuvo la repercusión esperada por su elevado costo.

El auto del futuro parece satisfacer en su totalidad las necesidades de transporte, pero denota un altísimo precio que sólo podrán pagar los afortunados que, tal vez, prefieran comprar un auto de lujo antes de preocuparse por el medio ambiente y viajar con menos comodidades.





Segway PT

Hace ocho años, Dean Kamen aseguró que el Segway cambiaría el mundo, gracias a sus giroscopios y sensores que controlan el centro de gravedad del usuario, 100 veces por segundo. Más rápido de lo que piensa el propio cerebro: el conductor sólo tiene que moverse ligeramente hacia la derecha, por ejemplo, para que el vehículo se dirija hacia esa dirección.

El SPT está diseñado para funcionar sobre cualquier superficie donde las ruedas tengan tracción tales como carreteras, aceras, hierba y tierra. Aunque en algunas ciudades su uso tiene restricciones, ya que no se lo considera un coche.


GISELA ETLIS

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